lunes, 1 de febrero de 2010

Pongamos que hablo no de tí



Son las 07:16 de la mañana y una noche más, el sueño hace efectiva una orden de alejamiento hace tiempo dictada.


Solo me queda la contemplación de la ausencia y mirar atónito una criatura noble e inocente que desde hace unos días explora incansable nuestro salón (y defeca allí donde le parezca conveniente), me estoy refiriendo sin duda a ese pequeño roedor llamado Toquerito, Sauron para unos pocos y "me cago en su puta madre el puto conejo las pelotas que me ha cagado encima del pijama nuevo" para otros.

Allí está, serio, alerta, impertérrito ante lo desconocido, sacado de su habitat como el africano reclutado para las trirremes romanas y sabiendo que a de dormir lo menos posible para sobrevivir a unos tiranos que intentan domar su noble espíritu a base de caricias y pienso de oferta.

El sabe quienes somos, sabe aprovecharse de ello y maldita sea, que levante la mano a quien no se le encoge el alma cuando semejante criatura de Diós te mira a un palmo de tu cara y te olisquea el cuello. Somos idiotas, débiles y pusilánimes y el consciente en todo momento, y actúa en consecuencia.


Allí estas amigo, te miro a traves de una jaula de la que no me atrevo a liberarte, no quiero ver en tus ojos el valor que me falta ni quiero pensar en lo que haría si tuviera tu determinación, solo te observo, tus patas apoyadas en los barrotes y tu mirada intensa, clamando clemencia para que yo solo mueva mi mano y tu seas libre.



No amigo, me gustaría que estuvieras en tu campo, o donde coño vivan los conejos, pastando libremente mientras copulas con hermosas congéneres pero esta noche no, esta noche como tantas otras me iré a dormir acompañado de todos los miedos que hacen que esté a una hora como esta sentado delante del ordenador.


Este asalto es mío, amigo, pero se quien ha forjado los anales de esta victoria, y el día que te vea erguirte orgulloso, sonreiré discreto mientras me arrodilló en tu honor.


Buena suerte compadre, se que no la necesitarás.

2 comentarios:

Pennylane dijo...

a lo largo de la historia literaria se han escrito muy pocas "oda a un conejo", o dándole un punto más sátiro "oda a mi conejo", de cualquier modo bien por ti!gente como ud. caballero, es la que abre caminos!! pero tengo dos cosas que me rondan por la cabeza: la primera es la preocupación por la salud del conejo al vivir en un sitio tan hediondo, hostil e insalubre y la segunda es su acusado insomnio. No puedo evitar sentirme inquieta, os tengo cariño a ambos. Confío en que cuidéis el uno del otro. Un beso y un saludo.
Pennylane.

Kobra dijo...

Hediondo, que cruel a la par que maravillosa y sincera forma de definir algo...bravo, bravo..., me encanta..y creo que me encanta aún más el termino hostil...,¿por que? te preguntarás, la respuesta, siempre delante de un café, que es como se solucinan las cosas...