jueves, 28 de enero de 2010

Hablemos en serio



Decía el Power Ranger azul que la vida es aquello que pasa mientras los demás se dedican a tumbarse en cálidos lechos con personas físicamente de su agrado y sonríen cuando ven a traves del espejo retrovisor de su deportivo nuevo un coche cualitativamente inferior...


En cierta medida, puede ser que tenga razón, aunque no deberíamos tomar como referencia a un personaje juvenil de los noventa, ni una referencia basada en la primera estupidez que a un idiota se le pasa por la cabeza. Es por ello que hoy, y sin olvidar en un presente cercano un ansiado retorno a la prosa poética he decidido que voy a hablar de la cohesión existencial entre la vida y la felicidad inventándome demenciales referencias venidas del lugar mas ignoto que hay entre mi dedo meñique y mi colon.


La felicidad parte de premisas falsas, como decía Spiderman en el especial navidad de mil novecientos ochenta y cinco, solo hay un camino que puede dirigirnos a este fin tan ansiado como desconocido del que se viene hablando en corrillos desde tiempos inmemoriables, y ese camino no es otro que el café.


Si amigos, me habeís oido bien, no vamos a entrar en discusiones vanas con causalidades metafísicas (me gustaría pensar que al menos el cinco por ciento de los que usan este termino entienden lo que significa (yo entre ellos)), ni vamos a gloríficar absurdos conceptos como el amor, los amigos o posesiones materiales... para que te sirve una casa si cuando estas en ella no tienes a quien odiar y para que quieres amar a alguien si a esa persona no le gusta tu aliento cuando te acabas de beber un expresso.


El café es el inicio y el final, es motivador de vida y noble dador de energía, me gustaría pensar en cuantos inutiles y admirados proyectos ha sido parte determinante esa clarividencia que la maravillosa cafeína otorga a nuestros ojos y a nuestra conciencia.


Un día, hace ya mucho tiempo, vi a un buen tipo, creo que se llamaba Enrique, sufrir el miedo de acercarse al abismo de la muerte por una excesiva ingesta de cafeína tratada, desde ese día y habiendo asimilado el porque de la felicidad hoy nos otorga su felicidad ascendente en largas diatribas inolvidables. Sonrie, y nosotros que le conocemos, podemos obviar la idiota sensación de desamparo que reina en los demás presentes cuando esa mueca extraña se refleja en su rostro. Sabemos porque, y lo entendemos. Otra taza por favor.


En fin, como dijo Michael Crichton mientras tomaba un café conmigo en aquella soleada tarde de Nueva York de mil novecientos noventa y dos:


- Idiotas, son todos idiotas...


sábado, 16 de enero de 2010

Citroen ZX Reflex "Pequeño" Agosto 2007-Enero 2010



Hace cinco minutos estaba empujando un coche azul, para subirlo a una desvencijada grúa mientras sentía que una parte de mí se iba a ir a sabe díos donde montada como un trofeo de otro tiempo, como el viejo indio que se retira a las montañas a morir porque no es util...


Pequeño lo apodo mi querida hermana, pero creedme que pequeño no era, no fue pequeño cuando fue capaz de cumplir los sueños de un joven que doce años atras buscaba ese coche lustroso y nuevo recorrer las avenidas de la ciudad que le vío nacer, no fue pequeño cuando en volandas nos llevo a ver un concierto lejano de música de otro tiempo y no fue pequeño cuando me hizo sentir que el mundo era mas accesible por un concepto, no por un equipamiento o por una necesidad de mostrar fuerza cuando te carcomen las debilidades...


El pobre pasó frío, viento lluvia e incluso la eterna idiotez del hombre, capaz de golpear sin razón objetos que no son tuyos, y sobre todo sufrió la ilusión sustituyendo la experiencia y el no distinguir un aceite concreto del agua del manantial...


Ahora pienso que está surcando las avenidas de otra ciudad en la que los niños ya no sueñan con el, ya nadie mira sus formas y nadie piensa que vale, solo este idiota apenado, postrado al teclado aliviador sabe que el marcha, orgulloso como ninguno, a un descanso merecido...


No me enorgullezco de decir que ahora una lágrima recorre mi mejilla, y vosotros me direis, venga tío solo era un coche...


...no me jodas, no era un coche, era mi coche..., era el pequeño...