jueves, 19 de noviembre de 2009

Una furiosa erección



Caminante despistado, hormiga en el asfalto
una mañana de marzo, en una ciudad cualquiera
un hombre confiado caminaba sin sobresalto
cuando un suceso imprevisto, desplazó su riñonera


No fue el amor de Garcilaso, ni un pintor Parisíno
no había palabras de amor, ni poesías en una hoja
solo madre gaia, solo el azar anodíno
la fuerza de mil tornados, vil antónimo de coja


No supo donde meterse, no había iglesia ni fe
solo una busqueda impía, ¡No miréis el gran bulto!
las miradas el creía, que en su cetro convergían
¡dadme un cojín, una guitarra, nada más desearé!
solo una salida, piedad, por ella llegaré al hurto


Las muchachas sonreían, viendo la dimensión,
adalid del instinto, en popa izado a presión
aquellas mujeres tardías, víctimas de la represión
una mirada esquiva, sin perder su educación


Por fín el sonrojado halló,
gentil meta en su portal
mas el consuelo nunca holló
ya que aquello, seguía vertical


Pasaron minutos en vano, horas diría yo
el hombre continuó, aquejado de pasión
ningún remedio encontró
para tanto desazón


De castigo desmedido, cumpliose el tercer día
formas divinas y humanas, remedios de quita y pon
desesperado recluso, de la que suerte que recibía
tracciones de muchos tipos, incluso hasta un arpón


A la semana despertóse, con la bandera aún izada
dijo tajante el muchacho:
"Ya que no puedo luchar
contra esta suerte dispar
asumo mi condición
y con ella mi rendición
de ser hombre perpendicular"


Tras esta disyuntiva tan bien asentada
y peinándose el mostacho
salió audaz y decidido
de la casa que lo encerraba
a no pensar en el gentío


Notó al momento cierto alivio
la presión se decidió por fin
a abandonar el prolongado sitio
en un extasis sin fin


Ya no es un hombre poligonal
ahora es solo vertical
feliz por su nuevo estado
que tanto había extrañado

2 comentarios:

Libermann dijo...

¡Bravo!

Alvaro dijo...

Un poema sobre erecciones... sublime!!