miércoles, 14 de octubre de 2009

Una noche cualquiera, en un bar cualquiera...



Quiero escribir la canción mas triste del mundo
me dijo el poeta esa noche de rayos y copas,
pluma salvaje de mil inviernos inmundos,
yacía conmigo en la mirada de una mujer sin ropa


Me miro y sentí morir de pena
la hondonada de sus ojos, la muerte del alma
el universo recogido en su cigarrera
la causa perdida, la calma


Compartimos cervezas y confesiones
compadres de pedestal pegados a la barra,
la noche la puta mas grande, palpitaciones,
de unos jovenes, olvidada farra


Tomo de su chaqueta un boligrafo azul
único amigo que nunca le abandonó
la realidad ceso en su mirada de tul
y su mano las letras vacias ordenó


Comenzó a romper el ruido del bar
el papel era su acompañante
saco las palabras de donde no debían estar
por un momento, la magia fue su amante


Escribió sobre amores y quimeras,
pasiones lejanas nunca dormidas,
las poesias, dolientes y sinceras,
fluían como lagrimas de viuda sentida


Veía sobre mi amigo brillar una aureola
sabía la distancia de su Julieta,
no cabía mas amor que al rompeolas,
figura obligada de un poeta

Esa noche la ciudad se hundió menos en el fango
solo un adalid, pluma en mano
supo iluminar el camino hilando
la mas bella poesía que unos ojos han mirado


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