
Quiero contaros la historia de un hombre vulgar
que un día de su condición de hombre tomó conciencia,
otro semejante quiso buscar a su par,
mas halló la locura, del idiota la vil condescendencia.
Nuestro protagonista abandonó hogar, cónyuge y prole
chalet en la costa, estanque del sabado, sonrisa en un tarro,
analogía de una derrota, sobre su sonrisa una mole
lejos veía su meta, lejos su destino, sin ruedas su carro.
Las llagas poblaron sus pies, la desázón su febril frente
la suerte ramera de la infiel madrugada: su peor enemiga,
la esperanza del desahuciado conforma de la mañana el relente
dan fuerza al hombre al que el mal siempre fustiga.
Evos de camino marchito regalan la ambrosía del descanso
solo a aquellos que de verdad lo merecen
el hombre que buscaba de el mismo el remanso
no había hallado nada, aún siguiendo en sus trece
No se rindió nunca, su rodilla el suelo no beso
su lucha era eterna, aquel hombre el destino
del que nunca renunció, nunca desdeñó
sabía que llegaría sin un mayor desatino
Una mañana soleada, con una luz sin parangón
el caminante de todas sus respuestas la solución halló
el encontrarse de frente junto a su reflejo sonrió
aqui termina mi busqueda, al suelo rendido calló
Despertose dolorido, aunque con el arima calmada
tocándose el cuerpo enervado una verdad arreciaba
no podía ser verdad, no esta quimera acabada,
la desdichada verdad, una imagen conformaba
Oyó a lo lejos las campanas, de su mezquina patria
su muerte era anunciada, maldita sea la hora,
el destino malhechor, así lo ha requerido,
la parca fria para el que busca, el paria
a un hombre en estos dias de belleza en demora
ahora descansa tranquilo, su busqueda se ha detenido
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