sábado, 29 de agosto de 2009

Zacarías Evangelista, el dromedario nihilista


Zacarías de nombre
de apellido Evangelista
con esta nomenclatura de hombre
se define nuestro protagonista.

En un desierto habitaba,
rodeado de dromedarios,
y aunque su compañia estimaba
se sentía aún solitario.

Era un animal de gran soltura
conocimiento, porte y gallardía
con los libros y la cultura
mas de una envidia sufría.

Desencantado de sus semejantes,
los dromedarios reinantes
alardeaban petulantes
de su incultura galopante.

Llenándose de paciencia
nuestro protagonista arreciaba
una gran desavenencia
que a el sin querer le llegaba

Mas queriéndose acercar al gentío
su esfuerzo discordante
le resultaba vacio
y en suma decepcionante

Una noche y muchas mas,
de intentonas desacertadas
llenaban sus jorobas,
de lamentaciones aceradas

El amor nunca halló
no por no intentarlo
ninguna dromedaria lo amo
mientras el tiempo iba pasando

De la gente se alejaba
de manera paulatina
hasta que una noche estrellada
dijo basta en la cantina.

Fastidiaros mis compinches
que mi ilusión acabo
vosotras malditas chinches
habeis matado mi amor

Desde ese dia nuestro protagonista
no dijo ni si ni no,
muriéndose el altruista
dromedario que le holló

Hoy pasa las noches sin nadie
en el desierto olvidado
sintiendose como un Voltaire
borracho y enfadado.

Esta es la historia de un dromedario
que como tantos camellos
pasa sus dias solitario
sin una voz que de resuello.

4 comentarios:

Tim dijo...

Hum... Exámenes de nuevo ¿Eh?

En cualquier caso, es bueno volver a leerte, desde que has dejado atrás las largas noches de hastío en posadas y tabernas se echan de menos tus inventivas.

Anónimo dijo...

Iba siendo hora de recuperar la costumbre de leer una nueva genialidad en su blog ¡chapó, amigo!

Aitor Etxabe dijo...

¡¡¡Brutal!!!

Anónimo dijo...

no se porque dices que querias hacer algo serio pero que al final da gracia, yo no lo veo asi ;)

Sluagh