
Parte Primera
Bernardo despierta sosegado y bañado en el frío sudor de a quién Morfeo rechaza. Tiene que vestirse apresurado para llegar a su clase de derecho fiscal, sabe que no quiere, le cuesta vencer la pereza, pero su ahíncado sentido de la responsabilidad se transforma en impulsos nerviosos que mueven sus piernas para erguírlo. Desayuna sin hambre..., como siempre.
No lo gusta ducharse rápido, prefiere varar de pies mirando al suelo y dejando que la fuerza del agua canalizada por un grifo cuasi mágico, relaje los músculos de sus hombros. La bañera es su sitio preferido para pensar, como si el agua corriendo fluida cogiese de la mano en su camino a sus atribulados pensamientos.
Encontrándose en su primer, y seguramente único momento de paz de todo el día, una inevitable espada de Damocles cae sobre sus ojos cerrados en forma de puñetazo sobre la puerta:
- ¡Bernardo coño! ¡Que no llegas a la facultad!
Y aún es martes...
Parte Segunda
Despues de vestirse con la premura del que no llega y los escalofríos de las gotas mal secadas en su espalda, Bernardo baja a la fría calle, desierta de miradas, donde cada uno, mas apresurado que el anterior, se roza sin tocarse en las estrechas aceras.
Sobreviviendo a la helada selva de zanjas y señoras con perros lazados, nuestro protagonista alcanza su precioso oasis: un Peugeot 306 viejo abollado y literalmente, lleno de mierda.
Reconfortado por el acalorante y gasolineo aire que brota de las rendijas del salpicadero, Bernardo enchufa su Mp3 a los altavoces y los Metallica hacen su espectacular aparición poniendo la guinda al matutino climax.
Azuzado por la agradable sensación de calor y silencio aislado, Bernardo nota el aumento de la presión sanguínea sobre sus ojos, y siente como una vez mas, Morfeo llama a filas.
- Son menos cuarto, aunque el cabrón de fiscal no me va a dejar entrar... - Bernardo se recuesta con la tranquilidad de haber acallado su conciencia con poderosas excusas de autoconvencimiento.
Mientras nuestro protagonista duerme, el poco sol otoñal arranca el rocio de las ventanillas del coche.
Parte Tercera
El poderoso riff de Kirk Hammet en "Damage Inc" despierta a Bernardo de su placidez:
- ¡Ese Kirk ahí!.... ¡¡Mierda!!, son "y veinticinco"...., no llego a Romano..., bueno, ya recuperaré los apuntes...
Vuelta y vuelta sobre el abatido asiento y nuevo disco de Metallica. Desidia 2 - Conciencia 0.
Parte Cuarta
A las diez y veinte y tras tres discos de Metallica, Bernardo arrepentido y apresurado decide combatir la situación donde en desgracia se haya e intenta arrancar el vehiculo, con infaustos resultados, ya que el viejo motor con un burlón trocoteo desobedece las ordenes de su sedente.
- No debería haber estado tres horas con la calefacción y la música encendidas...
PD: Soy consciente del parecido de este relato con el previo, pero os aseguro, queridos lectores fieles y aguerridos, que en la redacción de uno y otro dista mas de año y medio. La razón de esta publicación es que la anterior me recordo la existencia de lo hoy publicado.
1 comentario:
Para qué negar también el parecido del protagonista con el arriba firmante...
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